La verdad de las mentiras

 

Alguien dijo alguna vez que una mentira puede darle la vuelta al mundo antes que la verdad tenga tiempo de ponerse la botas. Cuando se trata de noticias y actualidad el poder de la falsedad digital puede contar mucho en las percepciones de los ciudadanos.

Quizá la mentira más emblemática y la prueba estrella de la reacción rápida de las redes sociales es toda una persona ficticia,  Santiago Swallow, Wikipedia lo describe, tenía un libro para publicar este año, seguidores en twitter, perfil en Facebook, cuenta en gmail, pero no existe, fue creado para un experimento por un tecnólogo real (Kevin Ashton) conocido por acuñar la frase “la internet de las cosas”.

Cuando presentó los resultados del experimento explicó, que le tomó dos horas crear el personaje y 70 dólares para darle vida, le produjo un retrato con imágenes de Google, creó un programa que genera automáticamente respuestas a partir de  media docenas de frases y agregó una lista de  sustantivos del vocabulario real que usan los conferencistas de sitios como TED. Además para darle más credibilidad por 50 dólares adicionales, adquirió una base de datos de 90.000 seguidores y lo puso a dictar conferencias por internet y a responder a sus seguidores que rápidamente crecieron y lo volvieron conocido y famoso.

En el año 2013 un tuit  que informaba que dos bombas en la Casa Blanca habían herido a Obama, produjo una rápida movilización del FBI y  una importante caída de la Bolsa. Inventar noticias para engañar no es nuevo, pero el advenimiento de las redes sociales, hizo que las historias reales y ficticias se pudieran presentar de forma  tan similar que a veces es difícil o no estamos preparados para distinguir entre ellas.

Existen cientos de sitios de noticias y perfiles falsos en Facebook con  fines siempre oscuros, que van desde difamar personas o entidades hasta obstaculizar o impedir   acciones o propuestas. Esto se vio en las últimas elecciones presidenciales de USA, cuando aseguraron que los consumidores de drogas votarían por una  candidata porque esta había adquirido el compromiso de legalizar el consumo abierto en todo el país; esto produjo mucho rechazo en los votantes. Sin ir más lejos ni profundizar recordemos la campaña del NO en Colombia.

La regla de oro es reforzar creencias de la gente y confirmar con mentiras los prejuicios, un caso patético es la denominación Castro-Chavista, asociada con los prejuicios en relación con la izquierda en general y reforzar con ejemplos extremos, increíbles para cualquier persona medianamente crítica.

Se puede publicar un embuste, por ejemplo “Ibagué se va a conformar en un  departamento, que adquirirá el nombre de  Ibagué, Valle de las Lanzas”  Obvio recibe atención en redes sociales, entonces otro sitio web, periodista o persona cualquiera lo toma, no revisa fuentes, ni investiga, hay que producir noticias rápido y sigue la mentira en cadena y si a esto se le une el interés en desinformar, la supuesta “verdad” hace metástasis.

La tendencia periodística actual es producir más y confirmar menos. Y en ciudades como Ibagué aún los medios  bien intencionados no están al día en políticas de verificación. No sabemos cómo manejar o autenticar una información proveniente de redes. Por eso  es perentorio un llamado a las instituciones educativas  que no sólo enseñen a leer textos escritos sino también a “leer “la realidad, a desarrollar pensamiento crítico, a dudar, a investigar; a no creer sólo porque está en redes  o en los medios.