Ibagué: un territorio que se construye en torno al agua

Desde que inició este gobierno se ha tenido claro que el agua demanda protección urgente y permanente porque está ligada inexorablemente a la vida, así como al desarrollo social y económico de nuestro municipio. Entendemos como una obligación histórica preservar y proteger nuestros ecosistemas, nuestro nevado, nuestras fuentes hídricas, nuestros bosques y nuestros páramos con toda la biodiversidad que ellos contienen.

De ahí la importancia del proyecto Bosques de Paz, que apunta a la necesidad de proteger los nacimientos de aguas, ya estamos frente a la adquisición de 606 hás, compradas por $ 3.540 millones. Aún faltan por adquirir 6.572 hás.

Por eso, mientras se compran bosques para protegerlos y mantener el suministro de agua, es inaudito que proliferen títulos mineros sobre la Cuenca del río Combeima, el cual después de un recorrido de casi 60 km desde el Nevado del Tolima, desemboca en el Coello. Cualquier contaminación en este trayecto es nociva para la vida en general y más aún cuando esta cuenca se encuentra amenazada de forma permanente por la locomotora minera.

No hay que olvidar que necesitamos reconocernos como ciudadanos y habitantes de un territorio que se ha construido en torno al agua.

Por eso, para hacer posible que Ibagué sea un municipio verde saludable, incluyente, productivo y en paz como se plantea en nuestro Plan de Desarrollo, es necesario garantizar el suministro de agua y la continuidad en el servicio, así como su sostenibilidad se constituye en una prioridad estratégica para este gobierno.

En esa dirección hay que considerar que el territorio no es sólo un espacio físico, delimitado por unas coordenadas específicas en un mapa, sino una suerte de ser vivo, resultado de las interacciones permanentes y cambiantes de las dinámicas humanas, ambientales e institucionales.

Por ello, ordenar el territorio alrededor del agua no es un discurso, ni demagogia, es una forma de planificarlo para que sea viable y que los seres vivos podamos formar parte de nuestra porción de planeta con calidad y dignidad. Por eso, gobernar no tiene que ser para las próximas elecciones, sino para las próximas generaciones que necesitan territorios sanos y agua para la vida

El reto es grande, nos demanda planificar y llevar a cabo todas nuestras actividades como humanos, respetando la noción de ser vivo del territorio y reconociendo que el agua lo ha configurado como parte fundamental desde miles de años antes de que nosotros hiciéramos nuestra aparición en este planeta.

Tenemos que construir una nueva relación más armónica con el agua, elemento esencial para la vida y que necesariamente debe ser considerada un bien público de interés colectivo.