Un aporte ciudadano para el beneficio común

Eso son los impuestos. El problema es que nuestras costumbres nos han llevado a pensar que no es necesario pagar impuestos porque el municipio tiene la obligación de satisfacer las necesidades básicas de sus habitantes como la salud, la educación, el agua y  la seguridad, sin preguntarse cuál es el origen de los recursos que se necesitan, dicho más coloquialmente, creemos que el municipio tiene la obligación de conseguir el dinero para solucionar los problemas de sus  habitantes, sin solicitar aportes a los ciudadanos.

También es cierto que muchos desconfían de estos tributos porque la historia reciente nos ha mostrado casos vergonzosos de despilfarro de los recursos públicos. Pero con probidad y transparencia como lo hemos venido haciendo, cada día se aumenta más la confianza de los ibaguereños.

Los recursos como las inversiones de una entidad territorial se deben planificar previamente a la ejecución de una obra o una actividad, esto se entiende como el presupuesto, el cual se elabora para coordinar la ejecución de recursos públicos, así como controlar y evaluar las acciones desarrolladas. En últimas, el presupuesto refleja la magnitud y naturaleza de la acción y el financiamiento público. Así mismo, refleja las decisiones del mandatario local, que a su vez están direccionadas por un Plan de desarrollo aprobado por el concejo municipal, para una vigencia determinada.

Lo ideal es que los presupuestos de los distintos niveles de la Administración Pública estén armonizados e integrados entre sí, para que el uso de los recursos sea eficiente y se logren las metas propuestas.

La importancia del Presupuesto reside en la posibilidad de distribuir los recursos en forma justa entre los diferentes grupos que conforman la sociedad, sin exclusiones y dando más al que menos tiene.

Se trata de lograr una justa distribución de la riqueza y ayudar a mejorar la calidad de vida de los diferentes grupos poblacionales. También debe ayudar a dinamizar la economía, mediante el manejo de los impuestos para incentivar ciertas actividades económicas, siempre sin que los gastos excedan los ingresos y además debe ser público, es decir al alcance de cualquier ciudadano.

Si bien es cierto que desprenderse del dinero por el cual se ha trabajado no es del agrado de muchos, si debemos ser conscientes que el ser humano como individuo no puede satisfacer todas sus necesidades sociales, como vías para su desplazamiento, agua para sus casas, colegios para sus hijos, transporte, seguridad y muchas otras. Por eso, es necesario que una parte de nuestros ingresos sea utilizado para pagar impuestos, siendo una contribución necesaria para que como ciudadanos podamos sentirnos de alguna manera protegidos por el Estado.