Agua para el desarrollo sostenible

Una ciudad intermedia como Ibagué solo puede pensar su desarrollo en torno a la sostenibilidad si cuenta con agua en calidad y cantidad suficiente, así como con acceso equitativo para toda la población. Además, son necesarios una ciudadanía capaz de hacer un uso razonable del recurso hídrico y un gobierno interesado en proteger el medio ambiente. Inversión para la equidad social, cultura ciudadana y la organización del territorio alrededor del agua es la fórmula para el desarrollo sostenible.

Uno de los pilares en que se soporta nuestro Plan de Desarrollo es justamente el agua. Cuando asumimos la Administración, Ibagué tenía serias dificultades en el suministro del recurso hídrico para la población: cortes permanentes del servicio, agua de mala calidad, desconocimiento de las redes, un 60 % de agua no contabilizada, alta pérdida del líquido, emergencias constantes, acueducto colapsado y, como si todo esto fuera poco, una empresa de acueducto (IBAL) a punto de la quiebra.

Hoy la situación ha mejorado sustancialmente. Al finalizar el periodo de gobierno podremos entregar el acueducto complementario funcionando para los próximos 50 años. No ha sido un trabajo fácil, pero hemos podido lograrlo a través del fortalecimiento del IBAL, empresa pública que pasó de tener un déficit operacional a alcanzar un recaudo mensual de $6.000 millones. Esta recuperación financiera nos hizo merecedores de reconocimientos internacionales por parte del Banco Interamericano de Desarrollo.

Del exiguo presupuesto municipal, nosotros hemos destinado cerca de $400.000 millones en solo 2 aspectos fundamentales para el desarrollo sostenible de Ibagué: agua y educación.

Nuestro propósito es dejar una empresa sólida que administre de manera eficiente nuestros recursos hídricos. También buscamos que el IBAL continúe con la ardua labor de mejorar las redes de acueducto y alcantarillado, y que avance en la construcción de las plantas de tratamiento de aguas residuales que hacen parte del proyecto Agrópolis.

En resumidas cuentas, desde la Administración estamos invirtiendo cerca de $85.000 millones de recursos propios del Municipio en la construcción del acueducto complementario. A esto se suman $3.500 millones invertidos en la recuperación de la bocatoma del Combeima, y $6.000 millones que destinamos para construir la bocatoma de Cay.

En cuanto al alcantarillado, invertimos $16.000 millones en la construcción de los colectores El Sillón y La Guadaleja. Asimismo, otros $25.000 millones fueron destinados para recuperar las redes de acueducto y alcantarillado. También hemos incorporado tecnología con la automatización de la planta de tratamiento ($1.200 millones) y con la creación del Centro de Comando y Control del IBAL ($1.000 millones).

Todas estas son obras hechas con sus impuestos. Así le hacemos honor a nuestros 3 principios básicos: no robar, no segregar y no depredar.